Jorge Luis Borges

Ficciones Esenciales De Jorge Luis Borges (24 August 1899 – 14 June 1986)

Por Elba Longawa

Jorge Luis Borges, excelso literato y poeta, vió la luz el 23 de agosto de 1899 en Buenos Aires, Argentina, y  como dice Jason Wilson, “nació escritor”.  La vida que insertó, en cada uno de los años de su vida, sólo es concebible a través de su significativa obra literaria. Principiando su magneficiencia creativa y cimientos de políglota,  a la edad de nueve años, cuando tradujo al español, la obra de Oscar Wild “El principe feliz”.

Borges vivió gran parte de su vida en Europa, especialmente Ginebra, Suiza donde actualmente contempla el descanso eterno, desde el 14 de Junio de 1986. Su familia contaba con los medios suficientes para que Borges pudiera dedicarse sólo a leer y a escribir, gran parte de su juventud. Sin embargo, a la muerte de su padre, Borges tiene que trabajar y se convierte en el director de la Biblioteca Nacional, en Buenos Aires.

Ficciones es un compendio de nueve cuentos cortos y enigmaticamente profundos. El texto incluye ademá unas notas sobre el autor y Siete conversaciones con Jorge Luis Borges de Fernando Sorrentino. Sus temas varian entre el devenir del bien y el mal, la existencia de Diós y el desarrollo cognocitivo del ser humano, enriquecidos con su entrañable estilo mágico-realista-surealista, el toque único de un escritor que perdió la vista paulatinamente y con serenidad y que al llegar a la ceguera total, decidió escribir todo lo que recordaba y más aún, decidió encontrar en la intensidad de su obscuridad, su poesía que florecía sin límites junto con su extraordinaria memoria.

Su experiencia de trabajo en la Biblioteca Nacional, se contempla magistralmente en su cuento “La Bibiloteca de Babel”. Borges compara la biblioteca con el universo mismo, con textos hasta el infinito sobre galerias acomodadas en todos los sentidos y donde no existen dos libros idénticos. Una biblioteca que contiene todo y cada ejemplar es único e irremplazable y aquellos libros imperfectos, representan sólo “una reducción infinitesimal”; aunque añorando que hubiera un libro total, que tuviera todo el conocimiento y que existiera un hombre que lo hubiera leído.

En 1938 se cayó de una escalera y se golpeó la sien, la herida se infectó y en lugar de morir, escribió el más grande desafio literario de esa época, reescribió la obra de Cervantes en su  cuento, “Pierre Menard, autor del Quijote”.  Donde se opone a las caballerescas aventuras y elude conquistadores, místicos y autos de fe, creando un nuevo sentido de la novela histórica. “..la verdad cuya madre es la historia”. Para Menard, la historia no es lo sucedido, sino  lo que cada uno piensa que sucedió.

Asimismo, creó El Sur”,  La muerte y la brújula que habla sobre un  asesinato brutal y la interesante evidencia que recoje el investigador Lönnrot, que contiene un paquete libros y en uno de ellos dicho investigador, encuentra el desarrolla la tesis de que Dios tiene un nombre secreto, por la época de Alejandro de Macedonia. La tradición le asigna noventa y nueve nombres pero los hebraístas le atribuyen este imperfecto número, al mágico temor de las cifras pares; pero el razonamiento de los Hasidim, selecciona un centésimo nombre, el nombre de Absoluto. Y donde su protagonista muere peocupándose por última vez “sobre las muertes simétricas y periódicas”. Quizás estos cuentos podrían considerarse ficticios o simplemente producto de las terribles fiebres que la infección le producía, el asunto es, que fue su prodigiosa memoria y creatividad quienes generaron esta filosofía existencial inmesamente embriagante.

“Y aún ahora, que no puedo leer los libros, la mera cercanía de ellos me produce una suerte de felicidad: a veces una felicidad un poco nostálgica, pero felicidad al fin”.