José Guadalupe Posada

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José Guadalupe Posada
Ilustrador de Cuadernos Populares

De Mercurio López Casillas
Por Elba Longawa

Para hacer un estudio detallado de las 20,000 o más, imágenes creadas por José Guadalupe Posada durante su ininterrumpida trayectoria de productividad ilustrativa, de 1871 hasta 1912 año en que murió su esposa, probablemente necesitaríamos una biblioteca entera, sin embargo en este volúmen, López Casillas logra acertadamente compaginar la extraordinaria e inmortal obra que nos heredó José Guadalupe Posada como ilustrador gráfico del siglo XIX y para siempre.

 López Casillas, describe e ilustra el aspecto de diseño gráfico del maestro, mediante una vívida colección de réplicas de sus Cuadernos, Cancioneros, Manuales, Cuentos Infantiles y una completa Cronología. El autor hace referencia a los Cuadernos, que también marcan la época de transición del maestro Posada, quien después varios debastadores acontecimientos entre ellos, la pérdida de su único hijo y la terrible inundación de 1888 que dejó al estado de Guanajuato, (lugar donde se desarrollaba su trabajo enormemente)  casi en completa devastación. El maestro Posada decide probar suerte en la ciudad de México y consigue trabajo tipográfico en el taller del  editor Ireneo Paz (abuelo de Octavio Paz).  Poco tiempo después es reconocido por la Juventud Literaria como “el primer caricaturista, el primer dibujante que tendrá México”.

Los Cuadernos eran pequeñas colecciones de cancioneros, cuentos, pastorelas, sainetes, adivinanzas, manuales de cocina, muestrarios de tejidos, silabarios, oráculos y más, llamados comunmente cuadernillos, debido a  la pobre calidad del papel y formato, costaban entre 2 y 6 centavos en la época en que un peón ganaba un peso diario.

Por decisión de Antonio Venegas Arroyo su editor y mancuerna inseparable por muchos años, estos cuadernos eran creados para mujeres y niños del sector marginado de la ciudad de México principalmente.  Entre ellos se encuentra el primer silabario para lenguaje a señas, las primeras barajas mexicanas y el primer intento de libros para colorear.

Por otra parte, Los Cancioneros recopilaban todas aquellas canciones populares de autores conocidos y desconocidos, mexicanos y extranjeros, de temas amorosos, históricos, sentimentales y otros,  que gracias a las ilustraciones de Posada se hacían agradables a la vista del lector, popularizando las canciones más rápidamente. Entre ellos destacan “La Típica” en la que aparecen siete músicos con sombrero de charro, guitarras, arpa y flauta y al centro una pareja bailando, “él de frac y ella con un vestido de gran cola” y la cubierta para la Colección de Himnos Nacionales.. El maestro Posada creó las cubiertas de más 130 cancioneros y cientos de ilustraciones para corridos populares.

Dentro de la ilustración de Cuentos Infantiles, se introduce por primera vez el uso de la palabra Clown, creando entre muchas otras la colección de versos en El Clown Mexicano, El Niño Mágico, manual para salón de prestidigitación, El Pequeño Adivinadorcito, con más de 500 diferentes enigmas e ilustraciones, finalizando este bloque con El Silabario Metódico de San Miguel, cuaderno elemental para aprender a leer y escribir. En este tiempo muchos niños no iban a la escuela y las madres consideraban este silabario una herramienta fundamental para adquirir los conocimientos básicos.

Los Manuales incluyen epistolarios, predicciones y magia, hogar y oficios, y fiestas decembrinas. Con el objeto de incrementar las ventas el editor Antonio Venegas Arroyo, abre el campo de lectura al público en general, incluyendo además de rectas de cocina o dibujos para bordar, métodos para conquistar a una mujer, pidiéndole al maestro Posada la ilustración del # 1 al 8 de la Colección de Cartas Amorosas, incluyendo borradores para declaraciones amorosas. Estas muestras describen como se conquista el amor de una mujer a finales del siglo XIX y a principio del siglo XX como en “Carta de un pretendiente que teme no ser correspondido”.

 

Y rindiendo un merecido homenaje a su obra, cabe mencionar que el día 2 de noviembre de cada año, el pueblo mexicano celebra el tradicional Día de los Muertos, gracias a la profunda creatividad artística de un genio innato, José Guadalupe Posada. Inspirado en la sátira de sus vivencias políticas y en su evidente y siemprepresente, fraternal compromiso de preservar la voz de un pueblo oprimido, José Guadalupe Posada, paradójicamente dió vida a las “calaveritas” y  a “la Catrina” (la muerte) inmortalizando esta celebración, que ha trascendido de generación a generación, que sigue contribuyendo a una de las más grandes inovaciones históricas en el arte y más aún que ha preservado la expresión popular del idilio entre la vida y la muerte.

 José Guadalupe Posada  nace un jueves 2 de febrero de 1852 en el barrio de San Marcos, Aguascalientes, principia su agonía después de la muerte de su esposa en 1912 y muere el lunes 20 de enero de 1913, fue sepultado por dos vecinos y un amigo en una fosa común de sexta categoría, su principal editor Antonio Venegas, con el trabajó codo a codo durante 22 años, no se enteró de su muerte, sino tres días después del entierro.