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Juan Rulfo
Pedro Páramo
Juan Rulfo
Por Elba Longawa
Juan Rulfo, uno de los pilares de la literatura mexicana y precursor del “realismo mágico” sendero que más tarde seguirán muchos otros grandes autores latinoamericanos, nos presenta su legado literario esencialmente integrado por la colección de cuentos El Llano en Llamas y Pedro Páramo precisamente.
Una vez iniciada lectura de Pedro Páramo, resulta practicamente imposible detenerse hasta no encontrar el descanso eterno de los personajes que integran esta magistral novela. Pedro Páramo se desarrolla en un ambiente campirano, rústico-mágico-lúgubre, lleno de ánimas en pena que buscan la redensión, mediante el perdón de los pecados silenciosos y corrosivos causados por la muerte, lujuria e incesto arraigados en sus almas y que quedaron plasmados en cada una de las paredes del fantasmagórico pueblo y en el eco “debajo de las piedras”.
La narrativa se inicia con la promesa que el personaje principal hace a su madre en su lecho de muerte, (cuyo nombre revela el autor, sutil y sigilosamente, hasta casi la mitad de la obra) de buscar a su padre Pedro Páramo el cuàl no ha conocido y quién vive en Comala, pueblo con “sabor de azahares en la tibieza del tiempo”. “ No vayas a pedirle nada”, le dice, “el olvido en que nos tuvo cóbraselo caro”.
En su trayectoria hacia la Media Luna, tierra de su padre que sólo con la mirada podía medirse, el hijo de Pedro Páramo conoce el pueblo donde vivió su madre y sus sueños y la vida y muerte de su padre. Un poderoso hacendado que el Padre Rentería describía como mala yerba y que sus feligreses, seguido lo mencionaban en el confesionario “ayer dormí con Pedro Páramo”, tuve un hijo de Pedro Páramo “le presté mi hija a Pedro Páramo” y de quién él siempre esperó que viniera al confesionario a acusarse de algo pero nunca lo hizo….
Celebrando el 55 aniversario de la publicación de Pedro Páramo.








