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Laura Esquivel

malinche

Malinche
De Laura Esquivel

Por Elba Langawa

Laura Esquivel es una de las más exitosas escritoras mexicanas que se ha ganado el corazón y el intelecto de sus lectores, a través del don especial de saber hablar de amor y sobre grandes amores. Como ejemplo basta navegar por sus dos extraordinarias creaciones a este respecto. En “Como Agua Para Chocolate” nos entrega el lado luminoso-mágico-enigmático del amor, con espectaculares milagros culinarios, que tienen el poder de convertir a quienes lo saborean, en seres locamente enamorados del aparente imposible de entregarse al ser amado, pero que cuando lo logran, crean explosiones poéticas-eróticas pletóricas de amor y pasión. Pero en Malinche, Laura Esquivel  nos muestra una verdad incisiva y obscura entre el conflicto de la fuerza incontenible que se crea, cuando un hombre sediento de poder y riquezas y una joven mujer esclava sin voz o presencia se encuentran, y terminan atados por un destino cósmico, más allá de la historia.

La narración toma lugar en la gran Tenochtitlan,  cuna de la grandeza azteca, durante la Conquista de México por los españoles en 1521.  La autora utiliza la magnificencia de  códices o imagenes originales de grandes colaboradores,  que brindan un poderso marco de tiempo y espacio.

Los personajes son reales y opuestos: Hernan Cortés, joven español hijo único, casado, que asistió a la Universidad de Salamanca, acostumbrado a tener “todo aquello que su antojo reclamaba” y con un delirio de grandeza y una ansia por conocer el mundo. Malinalli/Marina/Malinche, cuyo padre le dió la bienvenida tradicional, al pie de Chalchiuhtlicue, la diosa del agua, diciéndole “Hija mía vienes del agua y el agua habla. Tu palabra será el fuego que transforma todas las cosas”. Fue criada con la protección de Tonantzin y su abuela, quien la rescató de los brazos de su madre ya esta no la quería. Sin embargo, al morir la abuela, Malinalli fue vendida por su madre, convirtiéndose en esclava desde muy pequeña, hecho que despertó en ella, el deseo de ser libre y echar raíces en un lugar, sin ser vendida o intercambiada por algún objeto que valiera más que ella.

Malinche como más tarde fue conocida, se convirtió en traductora de la lengua maya y náhuatl, habilidad que utilizó Cortés, para lograr sus propósitos de conquista y no de exploración como le había ordenado el Reino Español. Malinche, tradujo la primera conversación entre el rey Moctezuma y Cortés, sintiendo que cada vez que traducía una palabra “viajaba en la memoria de cientos de generaciones” sin olvidar la gran responsabilidad de explicar a Hernan Cortés, los conceptos religiosos que él nunca llegó a comprender o respetar, y que tristemente dejaron a su pueblo con olor a mutilación, enfermedad y muerte .

La autora llega al fondo del alma de un hombre, Hernan Cortés y rescata el casi invisible sacrificio de amor, que en un momento de abrazadora cobardía y ambición hizo por Malinalli, y expone el sentir de una mujer, Malinche, que al saberse embarazada sintió que en su vientre latía el corazón de un ser que iba a unir a dos mundos con el nacimiento de una nueva raza, hecha de sangre mora y cristiana, mezclada con una sangre azteca pura. Obsequiando al universo un rostro diferente….el rostro mestizo de los mexicas.