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Mario Vargas Llosa

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Travesuras De La Niña Mala
De Mario Vargas Llosa
Por Elba Longawa

Premio Nobel de la Literatura 2010 y ciudadano del mundo, Mario Vargas Llosa, originario de Arequipa “ciudad blanca” rodeada de volcanes en Perú, definitivamente es nuestro. Vargas Llosa es uno de los seis ilustres escritores que integran la contribución latinoamericana a las artes a saber, Miguel Angel Asturias, Gabriela Mistral, Pablo Neruda, Octavio Paz y Gabriel García Márquez. Sus obras y sus palabras han dejado una huella indeleble en cada uno de los pueblos, países o continentes en que habitado y a los que hace entrega de su lealtad y creatividad.

Excelentísimo escritor de todos los géneros, la colección de Vargas Llosa inlcuye obras de teatro, comedia, películas, novela histórica, ensayos, periodismo y política. Destacando La ciudad y los perros, La fiesta del chivo, entre otras, pero especialmente su “cartología de la estructura del poder y sus mordaces imágenes de la resistencia del individuo, su rebelión y su derrota” con la que culmina su porlífera carrera literaria.

En las Travesuras de la niña mala, el autor vierte el amor, el reflejo agudo del dolor y la pasión de un enamorado, Ricardo Somocurcio un joven adolescente, que por aras del destino y bajo el hechizante ritmo del mambo #5 de Pérez Prado, aquel verano conoce a Lily una bella joven chilena: “me enamoré de Lily como un becerro, la forma más romántica de enamorarse”.

Despues de varios intentos, Ricardo se acerca a Lily para profesarle su amor, y ella coquetando, pero sin compormeterse, le permite que le bese las manos sin prestar mayor atención a su declaración de amor. El encuentro fue breve pero poderoso Ricardo se enamora de ella y ella en respuesta desaparece de su vida.

Como cualquier otro adolescente, Ricardo soñaba con graduarse de un buen colegio y tener una carrera diplomática que le permitiera salir de aquel humilde pueblo del Perú y establecer su residencia en París.  Pasaron casi 10 años antes que Ricardo viera realizado su sueño aunque no literalmente. Se estableció en París, consiguiendo un empleo como intérprete y más adelante como traductor de la UNESCO y se hizo miembro de MIR Movimiento de Izquierda Revolucionaria, lo cual le permitió tener amigos y enterarse de la vida política de su lugar de origen.

En una ocasión su mejor amigo Paul, le pide que aloje a una joven peruana, candidata para una beca que le permitiría recibir entrenamiento guerrillero en Cuba. Ricardo accede y cordialmente recibe a las camaradas Ana, Eufrasia y Arlette. La camarada Arlette tenía un sonrisa infantil y una fina silueta que de inmediato lo remontaron al verano más importante de su vida, donde conoció a Lily. En  ese momento Ricardo descubre que Arlette era ella, sintiendo la misma explosión volcánica que experimentó la primera vez.

A partir de ese momento la vida de Ricardo toma sentido y se llena de ilusiones y planes para el futuro. Casi en seguida Arlette le pide que interceda por ella para no ser enviada a Cuba, pero Ricardo temió defraudar a sus amistades con semejante petición, y no lo hizo, por lo que Arlette, desaparece nuevamente de su vida, viajando a Cuba. Ricardo se entera más tarde que Arlette se convirtió en la amante un poderoso guerrillero y así principia su interminable sendero de agonía, celos y añoranza.

Ricardo supendía, moría y reactivaba su vida en cada encuentro, la niña mala, como él la llamaba, parecía no corresponder al desafortunado amor de Ricardo, el niño bueno, como ella lo llamaba. La niña mala tenía una vida excitante, siempre rodeada de hombres ricos y poderosos:  Ricardo conoció a la niña mala, como Lily la chilenita en Perú a sus 18 años,  a sus 28 como la camarada Arlette la guerrillera, amante del poderoso comandante Chacón, a sus 38 la recibe de nuevo en su vida, como la esposa de Robert Arnoux un importante funcionario, a sus 48 se reencuentran como Mrs. Richardson, esposa de un rico comerciante de caballos, y finalmente casi a sus 50 y tantos, como Kuriko sumisa esposa-esclava de un gangster japonés, poderoso y sumamente peligroso.

Ricardo la había amado toda su vida, todos los meses y años de ausencia y todos los minutos de su interminable amor cuando estaban juntos. Ricardo sabía que ese amor-agonía-desesperación-pasión lo habían preparado para recibir los 37 días de absoluta felicidad con su único amor, Otilita la hija de la cocinera de Chim Pum Callao, con instinto excepcionalmente desarrollado para la supervivencia y la adaptación y en un magistral escenario que sólo Mario Vargas Llosa puede crear para el final de esta extraordinaria historia de amor.